La inmensa mayoría de los procesos en un negocio pueden mejorarse sin necesidad de implementar ningún nuevo sistema.
Sin embargo, muchas empresas prefieren implementar sistemas que no son sino parches y remiendos colocados a la fuerza encima de sus sistemas obsoletos.
A eso es a lo que hemos denominado automatización de errores.
Cuando uno de nuestros prospectos insiste en que le automaticemos alguno de sus errores de proceso o de metodología y no acepta ningún otro punto de vista (lo cual es típico en entidades de gobierno), preferimos retirarnos del proyecto. Así de simple. Lo más seguro es que se trate de un proyecto destinado a fracasar.
