Si hay alqo que les envidio a los norteamericanos y a los europeos es la facilidad y capacidad que tienen para organizarse, así sea en pequeños grupos, para alcanzar un bien común.
En México la realidad es otra: muchas asociaciones, federaciones y organizaciones no son mas que un trampolín para algunos, un simple hueso para otros, o un instrumento de grandes corporativos para proteger sus intereses.
La pequeña y mediana empresa están prácticamente al margen de las asociaciones y en ocasiones las ven con desconfianza, ya que con frecuencia algunas asociaciones obstaculizan más de lo que benefician.
Posiblemente el norte de nuestro país sea la excepción a esta regla.
