Los hoteles en San Francisco son muy caros. Cuando fui en noviembre pasado al Summit de Marketing Sherpa y a visitar a algunas empresas tuve, además, poco tiempo para reservar así que los hoteles más «económicos» (de alrededor de 120 dólares por noche) estaban al tope o estaban en rumbos que no me interesaban, así que no me quedó de otra mas que buscar en el rango de los 150 dólares.
Tuve la suerte de escoger el Hotel Triton, de la cadena Kimpton. Esta cadena se especializa en esta tendencia relativamente nueva de los boutique hotels.
Pero lo que quisiera destacar de este hotel es que mediante cambios ligeros, logra distinguirse de otros hoteles, y hace que el valor percibido sea mayor.
El Triton está justo en la entrada de Chinatown y a sólo dos manzanas de Union Square, el corazón comercial de San Francisco. Hay varios hoteles cercanos que están dentro del rango de precio del Triton pero todos son muy poco atractivos, con una recepción fría y de colores pálidos y habitaciones con decoración neutral.
El Triton en cambio, tiene una decoración diferente para cada piso, y el mobiliario de cada habitación es diferente de las otras. El lobby es, literalmente, un alucine visual, con una decoración difícil de calificar, pero que bien podría caer dentro de un kitsch de vanguardia.
A las cinco de la tarde ofrecen vino gratis, en sociedad con una vinatería que hay a un lado (vino de California, por supuesto) y en la mañana café de excelente calidad.
Todos los muebles y decoración interna de las habitaciones son de destacarse, desde los roperos, la extravagante cabecera, el extraño y funcional escritorio, los espejos y los cuadros. Yo escogí un zen den, que son las habitaciones más pequeñas. Las camas son comodísimas y suaves. Llegaba yo tan cansado por las noches que la tina y la cama eran auténticas bendiciones.
Al llegar te obsequien una pequeña semilla para que la germines y la hagas crecer. Tienes la opción también de pedir una imagen de Buda si lo consideras necesario en tu diaria meditación o en tus abluciones.
Por si no fuera suficiente, cada habitación está equipada con un iHome, que aunque no es la gran cosa en cuanto a calidad de sonido, me permitía cargar la batería de mi iPod, usarlo como despertador y al mismo escucharlo sin necesidad de tenerlo conectado a mi Powerbook.
Me hubiera gustado visitar las suites, que están dedicadas a Carlos Santana y Jerry García.
Si no fuera por estos pequeños detalles, el Triton sería un hotel más en Union Square. Creo que en este tipo de ideas hay muy buenas oportunidades de negocio en nuestros saqueados países latinoamericanos, y especialmente en México tenemos material de sobra.
