Todos nacemos con Pensamiento Visual ya que, básicamente, usamos los ojos para ver el mundo y es algo que nadie nos enseña a hacer, lo hacemos por instinto. Sin embargo, mientras vamos creciendo, se desarrollan otras habilidades y se descuida un poco el Pensamiento Visual. La buena noticia es que, al ser innato, es posible desarrollarlo y usarlo como una poderosa herramienta de ventas y resolución de problemas.
“Nosotros podemos resolver problemas con imágenes”. Así inicia Dan Roam su libro, «The Back of the Napkin», pero es importante definir quiénes somos nosotros, cuáles problemas y con qué imágenes.
Hay 6 maneras de clasificar los problemas, que básicamente responden las 6 w’s (who, what, when, where, why y how) (también muy usadas en el periodismo informativo o para escribir cuentos):
- Problemas de qué y quién: son los que se relacionan con las cosas, las personas y los roles.
- Problemas de cuánto: se relacionan con mediciones, cuentas y números.
- Problemas de cuándo: se relacionan con tiempo e itinerarios.
- Problemas de dónde: se relacionan con direcciones y cómo las cosas encajan unas con otras.
- Problemas de cómo: se relacionan con cómo las cosas influyen unas a otras.
- Problemas de por qué: se relacionan con ver el panorama completo y no únicamente aspectos específicos.
Para Dan Roam, hay tres maneras de clasificar a las personas según su postura con respecto al Pensamiento Visual. Al identificar qué el tipo de pensador visual, se identifican también las fortalezas del individuo para dirigirlas de la mejor manera posible. Independientemente de esto, siempre se puede continuar desarrollando el Pensamiento Visual.
- Plumas negras. su lema es “dénme esa pluma…”. Son las personas que de inmediato se atreven a dibujar sin importar sus habilidades. Les gusta buscar metáforas visuales para representar problemas y oportunidades. A estas personas se les facilita mucho plantear y comunicar problemas y situaciones a otros.
- Plumones amarillos. Su lema es “no sé dibujar pero…”. Les gusta ver a otros dibujar. Después harán comentarios y sugerencias relevantes al respecto. Incorporan más palabras a las imágenes cuando se les logra convencer de dibujar. Son excelentes para identificar los aspectos más importantes de un problema y resaltarlos. Suelen ser más verbales.
- Plumas rojas. Su lema es “no soy una persona visual”. Son personas que no creen en el poder de las imágenes. Son personas cuantitativas, orientadas por los números. Al abordar un problema de manera visual, simplemente escucharán sin hacer comentarios, ni intervenciones… hasta que haya suficientes imágenes y hayan sido suficientemente presionados. Entonces, dibujarán de nuevo todo logrando la imagen más clara de la situación. Son excelentes, pues, para resumir situaciones y exponer de la mejor manera problemas e ideas.
Suele creerse, por un lado, que las imágenes son únicamente para los artistas y, por otro, que no se pueden usar para asuntos de negocios, incluso que son poco profesionales. Ambas ideas son equivocadas. Otra creencia es que no se puede trabajar con el Pensamiento Visual a menos de que se tengan habilidades para dibujar, también es una creencia equivocada. Las imágenes de las que Dan Roam habla pueden lograrse combinando formas muy básicas:

Además, hay cierta ventajas al utilizar imágenes creadas con pluma y papel o plumones y pizarrón:
- A la gente le gusta ver imágenes creadas por otros, pues no los intimidan, se sienten parte del proceso y, al ser parte de éste, entienden paso a paso cómo han sido conformadas.
- Las imágenes a mano se pueden crear rápidamente además de que se pueden corregir fácilmente.
- Los programas de computadora contienen demasiadas funciones que funcionarían a la perfección si se supiera con certeza a qué se quiere llegar desde el principio, algo que casi nunca pasa. Es un proceso en el que se trabaja paso a paso por lo que tener que elegir el tipo de imagen desde el inicio suele complicar las cosas.
Finalmente, este es el proceso de Pensamiento Visual:

